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Escápate

Viviendo la magia en Praga

Susana Von Maldonado

Llegue a Praga por la tarde de un dia soleado, mi fijación por los aeropuertos quedó satisfecha al llegar a este ... paredes grises, esculturas de arte y grandes ventanales que dejan ingresar los rayos de luz del día y te dan una sensación de cálida bienvenida de los dias de verano. Sin sellos ni revisiones, tomé un mapa de informaciones y mis maletas. Una vez abierto el mapa, todo se torna checo.

 

Praga

Praga es la capital de la hoy República Checa, antes Reino de Bohemia y Checoslovaquia. Lo primero es cambiar tu moneda a coronas, luego comprar un billete de bus que a la vez sirve para los trenes y el metro por un periodo de tiempo, el transporte público está perfectamente interconectado y está disponible las 24 horas. Saliendo del metro se impone ante mí una ciudad de arquitectura antigua, veo entonces el museo nacional el cual se impone debido a su gran escala y majestuosidad.

 

Vista de Praga

Ya instalada en mi hotel, bajo por la Plaza de Wenceslao una calle amplia, llena de gente, anunciantes, tiendas y negocios, veo mucha gente joven andando, mucha actividad. Los edificios, todos muy bien conservados de colores púrpuras, celeste, verde en tonos pastel y por supuesto una amplia gama de grises.

Llegando a la Ciudad vieja de Praga te dejas llevar por la concentración de turistas en las terrazas de los restaurantes estratégicamente situados entorno al El reloj astronómico. Este se lleva la atención de todos, se compone de un cuadrante astronómico, otro de figuras animadas de los 12 apóstoles y otro calendario circular con medallones que representan los meses del año. Una verdadera pieza de arte. Es posible subir a la torre de éste y tener una vista panorámica de la ciudad. Una pinta de Pilsner Urquell y la tarde cae con la frescura que anhelaba sentir.

Puente en Praga

Ya de tarde la ciudad se ilumina mágicamente, no existen carteles luminosos, la luz es tenue, una sensación de romantcismo, misterio y curiosidad te invade e invita a cruzar Charles Bridge, este puente es uno de los tantos que cruzan el Rio Moldava. El puente está decorado por 30 estatuas situadas a ambos lados del mismo, la mayor parte de estilo barroco, sí o sí se debe recorrer de noche. Además te da una perspectiva del Castillo de Praga a lo lejos, parece una ciudad de cuento.

A la mañana siguiente hago el mismo recorrido, el puente se ilumina con el sol, antes de las 8 am hay poca gente y por tanto es la hora precisa para sacar las mejores fotos, concuerdan conmigo una pareja de japoneses quienes hacen su Photo Shoot matrimonial. Al otro lado del puente se dejan ver construcciones más antiguas, estas son de mayor magnitud y colina arriba el castillo más grande del mundo, de decoración gótica, el Castillo de Praga. Cuenta también la Catedral de Praga, el convento de San Jorge que contiene arte antiguo de Bohemia, la basílica de San Jorge, el Palacio Real, galerías de pintura renacentista y barroca y jardines aledaños. Luego de tal recorrido, unas copas de Spritz para refrescar y ver el bello paisaje junto al río.

 

Puente en Praga

En mi última noche decidí disfrutar la noche y la curiosidad me llevó a un bar checo, dejé las barras con iluminación de colores y luces blancas, cócteles exóticos y el “chill out” de fondo por un bar misterioso, un laberinto en un sótano convertido en bar, pequeños ambientes con música rock de fondo, gente entrando y saliendo de ellos, tal vez hasta perdidos. Existe una vida nocturna activa en Praga y es totalmente recomendable experimentarla.

Datos:

  • Moneda: Corona.
  • Hospedaje: Alrededor de la Plaza Wenceslao, la ciudad es perfectamente caminable y sore todo pequeña, hay transporte público a toda hora.
  • Servicio al cliente: Hay mucha gente que habla inglés, no te sorprendas por el trato, suelen ser algo fríos al hablar, luego te acostumbrás.

Acerca de Susana Von Maldonado: Bachiller en arquitectura, con gran gusto por el arte y el diseño, mi energía se proyecta al deporte y los desafios que se presentan día a día, con una gran pasión por los viajes y las energías positivas que las culturas vuelcan sobre mí. Me gusta la vida sana y llevar mi vida de forma equilibrada. Visita su perfil aquí.

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Un viaje lleno de experiencias en Marrakesh, Marruecos

Susana Von Maldonado

Camello en MarruecosHace 1 mes emprendí un viaje multidestinos por Europa, sin embargo un cambio de planes, siempre presente en los viajes, me llevó a dejar de lado a la pulcra y ordenada Alemania y embarcar un vuelo con destino Marrakech, Marruecos.

Desde la bajada del avión te vas dando cuenta que Europa quedó atrás y que lo que está por empezar es el descubrimiento de una cultura completamente nueva. El aeropuerto con un cartel gigantesco en letras árabes llevando el nombre del mismo, los salones internos amplios y majestuosos con formas sinuosas en los techos y en las aberturas de las ventanas. Ya saliendo del aeropuerto el sobreacogedor calor invade todo el cuepo y aunque estar sobre los 37 grados centígrados es agobiante, siempre había imaginado que iba a sentirse peor.

Había reservado un hotel a las afueras de la plaza principal, un hotel con  todas las comodidades, eso si, un hotel full estrellas depende de quien lo albergue para hacerle justicia a ellas. El comportamiento árabe musulmán es bastante distinto del acostumbrado, mis requerimientos son simples... ¿dónde esta mi sonrisa matutina? ... al menos los buenos días! ;)

Susana Von Maldonado - MarruecosEse día empezó mi aventura, tenía 3 días para conocer lo que pudiese conocer de Marruecos. A las 10am salí del hotel y una vez pisado el asfalto exterior, no había vuelta atrás si no era para entrar a mi habitación y no salir; el sol estaba sobre mí, el viento corría caliente, como vapor directo al cuerpo. La temperatura ambiental era de 45 grados centígrados (dentro de mí dije "a caminar"), caminé por alrededor de 1 hora hasta llegar a la Plaza Djemaa. Si alguna vez viste alguna película de detectives que viajan buscando pistas, esta era una de esas ocasiones; literalmente era como si me hubiesen arrancado de mi mundo y me hubiesen colocado en este. Aquí se aprecia, desde ya, un mestizaje de culturas como la árabe, berebere y africana; se detecta mucho bullicio y el frenesí de la gente buscando tu atención para ofrecerte cualquier servicio, comida, bebida, lectura de cartas, todo.


Marruecos, callesPasada la plaza me sumergí en un laberinto de calles y callejones de distintas dimensiones adornados de tiendas y comerciantes de artesanías, telares y otros. Eso sí, hay que estar muy atento, los mercados no son seguros, no hay caballerosidad para con las mujeres extranjeras y muchos se movilizan en motos así que corres el riesgo de ser atropellado. Luego de eso solo debes caminar e ir descubriendo lo que la ciudad tiene para ofrecerte. Si bien siempre he sido fanática de los accesorios y telares, el verlas juntas me provocaban lo opuesto y no me animé a traer nada conmigo; sin embargo quienes capturaron mi atención fueron las mujeres, todas ellas con velos. Preciosas ellas, mas con miradas muy tristes, ellas esperan fuera de las mezquitas para rezar, están en la última fila de los templos, ellas son las que cuidan de la familia y las que se paran a ceder el asiento en los autobuses. Tras la larga caminata vuelvo a mi hotel a recuperarme para el día siguiente.

Essaouira fue el destino que eligí al día siguiente, a 3 horas desde la estación de buses, un aproximado de 15 euros y con el premio de descubrir una ciudad distinta. Creo que este grato descubrimiento se debe a su cercanía al mar, a la brisa que refresca las calles; se practica el wind surf por lo que llegan muchos visitantes y es una ciudad a la espectativa del turismo. Esta vez me hospedé en una Riad, una gran casa antigua y modernizada para ofrecer hospedaje, las riads son amplias y frescas, inteligentemente diseñadas para dar satisfacción a quien la habita sin necesidad de calefacción o aire acondicionado. El personal era muy bueno, gente amable que trataba de hacerme la vida mejor; un té de menta al desempacar y listo, a conocer la ciudad!

Perro, cachorro, MarruecosComo en toda ciudad marroquí, ingresé a las callejuelas, estas eran más amplias, limpias y con el aire fresco rozando mi cabello. La vista desde el fuerte y las torres eran impresionantes, más aun ver el sol caer por ellas, la verdad pienso que el mar cambia cualquier paisaje, le da un toque de serenidad y belleza a toda ciudad.

Al día siguiente mi meta era única, subirme en un camello, y lo logré! El precio es muy bajo y subirse sobre uno de esos animales no tiene precio, es toda una aventura. Se necesita equilibrio para mantenerse firme y luego de pasar el miedo de la subida una sólo se debe relajar para pasear por la playa y la arena hasta sufrir el miedo de la bajada, pero es una de las experiencias más asombrosas. Luego de eso, el entrar a un restaurante y saborear el cous cous junto con otro té hacen que mi viaje culmine, finalmente embarcando el bus directo al aeropuerto para volar de vuelta a Barcelona.

Datos Importantes:

  • Mezquitas: La tradición religiosa no permite entrar en las mezquitas. Al menos no en todas ellas. De todos modos la visión desde el exterior es espectacular.
  • Alcohol: Totalmente prohibido y mal visto, hasta en los salones vip del aeropuerto hay un control de 2 bebidas alcohólicas por persona.
  • Supermercados: Existe solo uno en la ciudad así como solo un centro comercial, vale la pena ir.
  • Hospedaje: Las riads son mas cálidas que los hoteles, sin embargo su acceso puede ser peligroso ya que no hay entrada para autos.
  • Regateo: Es algo cultural, se hace con cualquier servicio ofrecido, desde taxis hasta ambulantes, que no te dé pena hacerlo.
  • Idioma: Poco inglés y español, se habla musulmán, árabe y francés.

No olviden ver todas las fotos (arriba). Gato, Marruecos

Mar, Marruecos

Acerca de Susana Von Maldonado: Bachiller en arquitectura, con gran gusto por el arte y el diseño, mi energía se proyecta al deporte y los desafios que se presentan día a día, con una gran pasión por los viajes y las energías positivas que las culturas vuelcan sobre mí. Me gusta la vida sana y llevar mi vida de forma equilibrada. Visita su perfil aquí.

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De la Montaña al Mar

Ana Karina Junes

Tarapoto, Perú

Tratar de mantener el equilibro en una delgada vereda del puente no hubiese sido un problema, pero la lluvia empezaba a acentuarse un poco, entonces serpenteaba entre los charcos con la ropa empapada mientras trataba de recordar si era Augusto su nombre o su apodo Chelo. Finalmente se gritó lo último. ¡Chelo! ¿Cuánto más vamos a caminar?

Como en casi todas las ciudades de la selva el paisaje de motos y mototaxis es implícito, bien podría subirme a cualquiera pero el anfitrión cuenta que no en todas las selvas es seguro, al parecer Chelo es tan conocido en Tarapoto como los helados Muyuna, una suerte necesaria una vez que salíamos del concierto de los Hermanos Yaipén. Mientras seguíamos caminando empapados empecé a comparar la ciudad, jamás en Puerto Maldonado he visto un mar de motos a las afueras de las discotecas, en Tarapoto no existe taxi de moto lineal y no hay copazú, fruta de mi adicción durante el año que viví en Madre de Dios. Mi expectativa por descubrir la zona era real desde el momento que dejé el nocturno vuelo de Lan.

Road trip: Ica, Nazca, Paracas

Ana Karina Junes

Nazca Parcas 1En la plaza de Nazca todos se acumulan alrededor de una persona, cuando me doy cuenta y asomo entre las cabezas un pequeño telescopio se deja ver entre la gente, a su lado un delgado sujeto, barbón pero algo calvo, su acento lo delata, es un venezolano que ofrece ver por tan sólo un sol a Neptuno. La escena me recuerda aquel pasaje de los gitanos llevando el hielo a Macondo, los curiosos no dejan de agruparse y preguntar que es lo que está ocurriendo.

Ruta Sur: Entre la Tierra y el Cielo

Ana Karina Junes

Vista del lago Tititaca en PunoUna vez, durante los primeros meses del año, soñé que estaba en Puno. Había llegado de día y lo primero que hice fue correr al Titicaca, en mi sueño fue como correr por cualquier playa costera. Más de eso, no recuerdo, sin embargo me vino la idea que me había propuesto este año; viajar lo más que me permita el tiempo y el bolsillo.

Fue así que decidí armar mi ruta por el tan concurrido circuito sur. Puno era un destino del que me quería sacar el clavo desde mis épocas en la universidad y finalmente lo haría realidad, no sin antes pasar obligatoriamente por Colca.