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Rompe
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El Día del Fin del Mundo

Luis Fernando

Hoy me levanté agitado. Quería pensar que estaba molesto pero no había razón para ello, en realidad estaba intranquilo. Sucedió en la madrugada, mientras dormía. Lo sentía, medio inconsciente, como quien tiene la vaga certeza de que de pronto una época ha terminado. Sin duda me sentía extraño.

Las dos últimas semanas habían sido las mejores. Luego de la fiesta de año nuevo, cada día de mis cortas vacaciones amanecía con una brisa fresca y una sensación de relajante tranquilidad que hacía siglos no había experimentado. Me quedaba en mi cama dejando pasar los eternos minutos mirando como cambiaba el color del cielo mientras comenzaba el día. No necesitaba nada más, era yo y el completo relax.

Incluso luego de ocurrida la tragedia en Haití, mi ánimo no había cambiado mucho, me parecía algo tan lejano y ajeno como si fueran los acontecimientos de otro planeta los que estuvieran relatando en las noticias.

Sin embargo, esta mañana todo es distinto. El ruido de la gente y los automóviles han reemplazado la calma de los últimos días y peor aún con el sonido del televisor que he encendido, como de costumbre, antes de ir al trabajo, ohhh noo!!! Es eso, maldición, se acabaron las vacaciones y tengo que regresar a la oficina. Otra vez a mirarle la cara de palo crudo de mi nueva jefa.

Sí, todo tenía sentido ahora, tal vez el temblor del otro día también había contribuido un poco pero bueno ya nos tenía que tocar no? Temblores por todos lados, si en Argentina, Chile e incluso Brasil creo (no estoy seguro) han tenido sus temblorcitos por qué nosotros no?

El sol, felizmente, ha salido hoy día aunque mientras llegaba al trabajo escuché las noticias del oleaje que había inundado el Malecón de la Punta. “Este clima está peor que nunca”, pensé.

“Has escuchado lo que está pasando en el Cusco?”, me dijo Sofi, la secre de mi jefa. “No sé nada, asústame!” le contesté.

“Las lluvias lo han inundado todo!! Se han caído casas y toda la nota! Si! Incluso ha muerto gente y una turista!! Ahh y hay más turistas varados que no pueden ser evacuados”, me contó con esos ojos súper expresivos que me hacían recordar a un hámster con conjuntivitis.

“Pucha, pobre gente seguro el Gobierno ya los está ayudando”, le dije, pensando en cómo mientras nosotros gozábamos de un solazo a otra gente parecía que el infierno se abría ante ellos.

No vi llegar a mi jefa, se dirigía hacia donde yo estaba pero de pronto un leve temblor, ¡Calmaa todossss, Ya pasó!!, hizo que ella se fuera directamente al comedor para cuchichear con las demás tías de la compañía y los lame botas de ocasión. Un momento después ella regresó.

“Luisitoo!! Hola que tal tus vacaciones?, sabes me podrías ver el tema de los rebates para la tarde?”, me dijo aun un poco nerviosa. “Claro, no problem” le contesté mientras actualizaba algunos datos, chequeaba el correo y maldecía la hora en que restringieron el internet a sólo algunas páginas del Estado y de la compañía.

Noté que a la gente no le importaba saber donde había sido el epicentro del último temblor, bueno la verdad es que no les importaba mucho saber qué pasaba en el mundo aparte de cómo iban las ventas y a qué restaurante de comida japonesa irían a almorzar más tarde.

Pero yo sí quería saber, y lo mejor en estos casos es el twitter, la info ahí me parece mucho más rápida y aunque no hubiese acceso web, si había plugin en el navegador. Me conecté rápidamente mientras avanzaba con la chamba.

Nada interesante al comienzo, las mismas tonterías de siempre del twitter: chicas preguntando quienes querían hacerles preguntas, social media players haciendo spam caleta y un loco por allí que anunciaba el fin del mundo. Del epicentro no había mayor información.

De pronto apareció un mensaje que contenía el hashtag #earthquake, “Qué exagerados!” pensé, sólo había sido un temblor. Más mensajes con “#earthquake” empezaron a reemplazar a los cotidianos spams. Eran retweets en diferentes idiomas y a veces también incluían un HELP mal escrito, tipeado a la locura.

Los twitters de los periódicos lo anunciaron de inmediato: “Terremoto, terremoto en Europa “#earthquake” ¿Europa?!! Otro mensaje llegó de improvisto: “China y Asia están sufriendo terremotos justo ahora “#earthquake”.

Debí haber puesto una terrible cara de asombro porque Sofi, la secre, se me acercó: “Y a ti que te pasa?” me dijo, mientras se pelaba un chocolate. “Europa y Asia están en plenos terremotos justo ahora!”, le dije completamente asustado. “Qué falso, si en Europa no hay terremotos, además cómo puedes chatear y yo no puedo?”, me respondió con desdén. Pero yo no le escuchaba porque estaba viendo nuevos mensajes: “#earthquake in Africa right now”, “#earthquake in Chicago collapsing”, “#earthquake in New York!!”.

El twitter simplemente se había vuelto loco, de pronto ya no había más mensajes en otro idioma que no sean castellano y portugués todos con la palabra maldita: “#earthquake”. Fue el bullicio de los celulares y teléfonos repicando desesperados lo que me hizo comprender: la gente de la oficina pronto sabría lo que yo sé y peor aún, tal vez, ojalá que no!!, pero podría ser,!!Dios no!! No nos puedes hacer esto!! No! Pero podría suceder lo mismo justo aquí, justo ahora!

Vi el terror en las miradas desorbitadas, y vidriosas de la gente de la oficina que escuchaban estupefactas las noticias que les daban sus familiares y amigos al otro lado de la línea. ¡Cálmateee, dime de nuevo! Qué está ocurriendo?? ¡Qué?” se escuchaba decir al jefe de finanzas quien trataba de escuchar a su hija por el teléfono.

El celular de Sofí empezó a sonar; era su esposo, pero cuando ella quiso contestar la señal se había perdido. Lo mismo empezó a ocurrirles a los demás, sus llamadas se cortaron subrepticiamente y la gente se empezó a desesperar. “Tengo miedo, qué está ocurriendo?” me dijo Sofi. Quise responderle pero no pude.

Fue un gran remesón, como si el piso fuera un mantel que alguien hubiera sacudido. La gente se levantó del piso gritando desesperadamente. Ya no había voces de calma como antes: “Corran, corran todos!! terremoto, terremoto!!, salgan pronto, vamos, vamonoss!!”

Durante un segundo me quedé petrificado. Sofi había desaparecido a toda velocidad con todos los demás por una de las puertas de escape. “Qué esperas?” me dije, “esto se va a caer en cualquier momento”. De pronto una siguiente sacudida me lanzó al otro extremo de la salida por donde habían huido los demás. Ya no había salida, ya no había gritos, ya no había gente!

Me arrastré como pude hacia la otra puerta. Quería decir algo pero solo balbuceaba incoherencias mientras el piso no dejaba de temblar. De pronto, algo dentro de mí me dio una fuerza que no conocía, mis piernas eran un cuerpo autónomo que se movían sin parar, mi corazón parecía que iba a estallar y todo se veía en cámara lenta.

Si alguna vez me pregunté cuál era la razón de mi existencia, en ese momento lo supe. Había venido al mundo para correr y salir disparado. Nada parecía detenerme, podía esquivar lo que me caía encima, en ese momento me sentía más vivo como jamás lo había estado en toda mi vida. Quería seguir así, y en mi mente no había otro pensamiento que correr.

Cuando llegué al séptimo piso dejé de correr. Tendido en las escaleras podía ver el cielo oscurecido por una espesa nube de polvo. No es que hubiese ventanas en las escaleras de emergencia sino que ya no había pared.

Quería pedir auxilio, pero el bloque de concreto que me apretaba el pecho no me dejaba sino respirar con mucha dificultad. Ya no temblaba, ya no se escuchaba nada, ya no sentía mi cuerpo, sólo quería respirar y no podía, el polvo me asfixiaba, quería llorar pero mis ojos estaban resecos llenos de tierra. Pero lo que más quería era tomar un poco de agua, necesitaba agua, hubiese dado todo lo que tenía en el mundo por un poco de agua.

Pensé en mi familia, “¡ojala todos estén bien!”, en mi amigos, en la gente de la oficina pero intuía que a éstos últimos no les había ido tan bien. Si realmente hubiera sabido lo que estaba ocurriendo en el mundo no lo hubiese podido procesar. Era mejor así, permanecer ignorante de lo que le sucedía al planeta.

De pronto el cielo se despejó, podía ver el sol claramente y una brisa de aire fresco me envolvió. Era increíble, ya no sentía el bloque de concreto que me aprisionaba, ahora podía respirar con normalidad, mis ojos ya no me ardían y ya no sentía sed. Era justo la misma calma que había disfrutado durante los últimos días. Lo entendí en ese momento: había sido la calma antes de la tormenta, la última de todas. No duró mucho.

El sol volvió a ocultarse y sucedió un siguiente y definitivo remesón, como si hubieran puesto dinamita en mis oídos. Todo salió disparado: el bloque de concreto que me aprisionaba, las paredes, las escaleras y yo volábamos por los aires. Luego no supe más.

Imagen: Flickr



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Comentarios (14)Add Comment
Carol Labrin
Carol Labrin
28 enero, 2010
200.60.254.117
Votos: +1
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Las cosas que están pasando en el mundo creo que han causado un miedo (fundado?) en todos...
Muy buena crónica. Escalofriante!

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Giordano
28 enero, 2010
190.81.60.20
Votos: +0
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Tuve que leer este artículo debajo de las sábanas y con todas las luces prendidas, ahora dormiré con zapatillas todos los días en caso suceda alguna catástrofe. felicitaciones por la historia!

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Pao
29 enero, 2010
190.12.95.206
Votos: +0
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Holas :) . Me parece que tu relato es entretenido, te hace reir y te pegas, quieres saber que va a pasar.
Me gustó como empezaste, son mis inicios preferidos: nada de contextualizar, deferente al grano. Además, creo que influye a que te creas la historia el que menciones situaciones que realmente han pasado como lo de Cuzco o Haití, y la descripción de una escena tan cotidiana como la oficina, que le puede pasar a cualquiera. Entonces te la empiezas a creer, asumes que es alguien real y el final es como escalofriante, porque ya estás en la atomósfera del "puede ser real". Espero que te animes a escribir otra crónica! Saludos,

Luis Fernando
Luis Fernando
30 enero, 2010
190.40.120.215
Votos: +0
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Hola a todos, gracias por sus comentarios. La verdad, lo que intenté hacer, al comienzo, fue una especie de guía de emergencia en caso de terremoto.

Para ello hice un pequeño ejercicio mental de qué es lo que realmente pasaría en caso de un sismo. Y como ven no me di muchas chances, jjaja.

Que bueno que les haya gustado.

Saludos,
Luisfer

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Ruzicanin
30 enero, 2010
190.222.103.95
Votos: +0
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Felicitaciones por la historia, está buena. Capta la atención del lector y es entretenida. Muy bien!!!.

Por otro lado, si en el terremoto no empiezas a correr desde el primer momento cuando el movimiento es leve, es imposible que corras cuando aumenta el movimiento porque simplemente te tumba.

Si estás en un edificio...¿para qué corres?.

Pero al margen de todo ello, estuvo bueno "el palo" que le das a todo el mundo.

Nos falta conciencia. Todos nos preocupamos sólo por nosotros y nuestras necesidades materiales, pensando en acumular cada vez más. No nos damos tiempo para ver a nuestro alrededor y disfrutar de lo que en realidad es la vida.

Estamos inmersos en nuestra burbuja capitalista y parece que estamos recontra verdes para salir de ella. Ese es el reto si en verdad queremos disfrutar de la vida plenamente.

Nuevamente felicitaciones por tu artículo.

0
roberto
31 enero, 2010
190.40.50.18
Votos: +0
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buen relato; a lo jaime bayli son la jerga peruana;
interesante entretenido y curioso ...

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Pablo
31 enero, 2010
200.121.231.60
Votos: +0
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Escalofriante? Que te hace reír? Que es el estilo de Bayly? Leí el texto por los comentarios y francamente creo que los que comentaron han leído otra cosa. Hasta el mismo autor debe saber que se trata de un relato sin mayor vuelo. Haber si mejora para la próxima.

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Acid Charles
01 febrero, 2010
190.222.128.106
Votos: +0
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Interesante relato....se nota que el autor ha estado fumando de la buena ultimamente...esperamos futuros cuentos de la cripta escalofriantes

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Renzo
01 febrero, 2010
190.41.150.212
Votos: +0
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Me parece un artículo simple y por ratos aburrido la verdad, pero lo leí todo para poder comentarlo. No me gustó, pero como dicen, de gustos y colores...sin duda lo mejor es la imagen de la derecha, con la persona contra la luz.

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Martin
02 febrero, 2010
190.222.61.162
Votos: +1
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Parece que el autor lo único que le interesa es que hablen de él. No importa si bien o mal, sólo que hablen.
La verdad que una serie de terremotos sincronizados en el mundo es muy poco creíble, a menos que se activen "las armas tectónicas" que un amigo mío me mencionó alguna vez.
Si bien dice que no hay terremotos en Europa (excepto Italia), tampoco los hay en Nueva York, el amigo que escribe, por no decir "cuentero", se olvidó mencionar estos aspectos, siempre los escritores se preparan antes de escribir algo en particular.
Sobre la forma, es bastante digerible el texto; sólo q a nuestro amigo se olvida que en nuestro querido castellano se usan todavía los dos signos de interrogación y los dos de admiración, pero en ningún caso una mezcla de cada uno.
Ojalá el autor escriba sobre temas más interesantes y tenga más imaginación.

Luis Fernando
Luis Fernando
04 febrero, 2010
190.40.119.119
Votos: +0
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Gracias por seguir comentando.

Saludos a todos.

Christian Chacon
Christian Chacon
06 febrero, 2010
190.42.101.197
Votos: +0
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a mi si me gusto :P jummmmmm

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Martin
06 febrero, 2010
190.222.61.162
Votos: +0
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y q fue de la grafología en web, ese autor se arrepiente de lo q escribe...

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Josue
11 febrero, 2010
200.48.7.123
Votos: +0
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No es necesario ser religioso o como lo quieran llamar pero no puede ser coincidencia con todo lo que está pasando en este mundo ya que como podréis ver o si se tomaran unos minutos en poder abrir su Biblia y leer Mateo 24 se podrán dar cuenta de que todo esto se está cumpliendo con excatitud.

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