
Escribir es una de las cosas que más me gusta hacer. Escribo en mi cuaderno favorito, en un libro, en mi pc, en mi iPhone (sobre todo en las notas, tengo una debilidad con ellas), hasta en el boleto que me dan en el micro. En realidad, en todos los lugares o dispositivos tecnológicos que tenga a mano.
Todos los que tenemos la escritura como parte de nuestra dinámica diaria y cultural nos enfrentamos a situaciones que nos ponen en duda. Una de estas es: ¿cuándo usamos "ha", "ah" y "a" de manera ortográficamente correcta? Seguro que más de una vez has entrado en pánico escénico escritural y has dudado.
Pero descuida que hoy lo aprenderemos.
- "ha" como verbo auxiliar va siempre escrito con "h" y antes de un verbo en participio, es decir los verbos que terminan en -ado o -ido.
Por ejemplo: Esta noche, Julio, ha bebido mucho.
- "ah" como interjección tiene dos usos. El primero, que es general, se usa para denotar pena, admiración, sorpresa o sentimientos similares.
Por ejemplo: ¡Ah!, ingresó a la universidad.
El segundo uso, que al parecer se da en América, es de interrogación.
Leamos este ejemplo (recuerden identificar el "ah", no se pierdan en el tema del ejemplo):
Luis: Pamela, no olvides que las mitocondrias son los orgánulos celulares encargados de suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular.
Pamela: ¿Ah?
Luis: Me parece que no estás tomando atención a lo que estoy diciendo.
- "a" como preposición se usa en diferentes contextos. Uno de ellos es para unir un verbo con un nombre.
Por ejemplo: Miriam visitó a su mamá en el hospital.
O para indicar dirección como en Jaime se va a Junín la próxima semana.
Una de mis lectoras (Mónica) me hizo una consulta sobre este tema. Espero que después de tener más clara la situación ya sepa qué alternativa escoger si se encuentra ante las siguientes expresiones: "no se ha podido" y "no se a podido".
Sí, muy bien, la primera es la adecuada.


En una interesante noticia publicada por 
Estando a puertas del Mundial Sudáfrica 2010, me quedé pensando hace unos días sobre el fútbol y, sobre todo, los términos que distinguen a este deporte. Muchos de estos han salido de su ámbito y han extendido su significado.
Dice que cuando el verdugo le ajustó el collarín de hierro para ahorcarla, fue imposible ajustárselo porque tenía el cuello muy delgado apretó y apretó como un demonio pero el empeño fue inútil, a ella le sobraba vida"
Todo entra por los ojos, consejos irresistibles para vender mejor.
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Porque vivimos rodeados de nuestro futuro y el de nuestros hijos.
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