Reconociendo una fea verdad, podemos afirmar que la realidad constante con respecto a un sentimiento único por la nación, precisamente no era el fuerte del Perú; esta verdad es algo que acompañó a este territorio desde principios de su independencia, las razones están ligadas a todo el contexto, fueron problemas estructurales en todas las aristas, política, social, educacional, económica, etc. que simplemente dividieron la unidad y fomentaron la indiferencia. Esto es interesante porque llevó a un consenso tácito por parte de todos los individuos a asumir que cualquier producción en Perú, sin importar de que rubro sea, era mala; el único lazo era la historia y ningún futuro prometedor.
Este panorama poco alentador influenció a que nosotros no tuvieramos ningún posicionamiento sólido a nivel internacional; es decir, no nos consolidáramos como una marca-país. ¿Esto qué quiere decir? La marca-país es el posicionamiento que tiene una nación a nivel internacional, en funciones prácticas le consulto ¿qué recuerda usted cuando digo la palabra pastas? Probablemente haya pensado en Italia ¿cierto? Y si le digo ¿carnaval? Me imagino que en su mente está Brasil y una fiesta fenomenal... pues bien, como esos ejemplos hay varios, pero creo que la idea es clara: estos países han conseguido ser reconocidos automáticamente por ciertos atributos que han sabido explotar con una inteligente estrategia de marketing.
Afortunadamente para todos nosotros esta mentalidad está cambiando, finalmente nos encontramos en un proceso de cambio y se intenta conseguir un mejor posicionamiento del país y un reconocimiento por parte de todos los integrantes como una nación; esta renovación se está trabajando con campañas lanzadas en el exterior (PromPeru inició una propuesta para incentivar y cautivar a una mayor cantidad de turistas, por ejemplo) y en el interior, una serie de productos se acogen a esta nueva construcción del concepto peruanidad para brindarle un nuevo enfoque: el de la calidad, la magia, la diversidad, etc.
Dentro del nuevo abanico de opciones, es claro que nuestra principal representante es la cultura gastronómica que fue incentivada por Gastón Acurio en un acto loable y de mucho orgullo para todos, puesto que se está convirtiendo en otro atractivo más a nivel internacional, dándonos grandes oportunidades y nichos de negocios. El peruano si de algo se siente satisfecho, es sin duda de su comida y esta expresión ha fomentado que sea un hilo conductor para que finalmente nos demos cuenta de lo maravilloso que es nuestro país, se brindó además espacios a otras áreas, como la moda, la música, etc.
De este modo, apelan a explotar el concepto de peruanidad; es decir, desmarcan al Perú de su pesimismo e inician una publicación de todas sus virtudes y posibilidades, esto no quiere decir que las informalidades y todos los problemas graves coyunturales hayan cambiado de un día para el otro ni mucho menos, sino más bien, existe una iniciativa por formar parte de un cambio en el que se apele a un nuevo rostro y se intente resaltar lo bueno y mejorar lo malo.
Se puede observar cómo se van construyendo ciertas figuras o circunstancias, como moldes o estilos de compra dentro de la publicidad, este mensaje tiene un alto contenido de arquetipos y ubicaciones entre qué es bueno y qué no. Estos cambios, presentan un nuevo personaje: el peruano creativo, emprendedor, el del “sí se puede” donde se observa una figura que representa al sujeto que avanza y que tiene gran potencial para ser grande (tiene mucho que ver con el aspecto aspiracional también). Toda esta modificación, se ve reflejada dentro de la publicidad nacional donde inician campañas que incentivan a la compra del producto regional (al estilo de la corporación INTRADEVCO que posee marcas como Sapolio, Dento o Aval que están bajo el lema “Compra al Perú”), utilizan algún personaje representativo (es el caso de Gastón Acurio, Kina Malpartida, Sofia Mulanovich, Tilsa Losano entre otros, quienes aparecen como figuras de la publicidad, representando al peruano, al exitoso, se convierten en portavoces) ó por último algún atributo originario del territorio, que fue el único explotado como parte de nuestra historia y raíces, las ruinas o los atractivos de cada zona, ahora se suman la moda, la comida, artesanías, etc.
Entre las marcas incentivadoras de peruanidad no se puede dejar de mencionar a una que desde sus inicios fue una promotora, esta marca estrella es Inca Kola, que se impuso desde un principio en el mercado como “la bebida de sabor nacional” siendo tan característica de la nación recurrió constantemente a su definición como auténticamente peruana en todas sus campañas publicitarias.
Toda esta explicación se realiza para demostrarle a usted que la única forma de ir consolidando un terreno en el exterior exige tener una fuerte base interna, es decir, como cualquier producto señores, uno no puede vender algo en lo que no cree, ni valora. Vamos por buen camino, la integración es una clave importante para fortalecer una personalidad en el mundo, una que sea atractiva y que nos brinde una cantidad incalculable de oportunidades que mediante las empresas y el marketing fomentemos el deseo en los demás por conocernos, logremos que nuestra nación sea una marca-país, porque Perú es sinónimo de comida, historia, moda, creatividad y mucho más.
Pongámonos las pilas porque con este espíritu motivador, soy una convencida de que el Perú la rompe señores!
Imagen: Flickr
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