La rebeldía es frecuentemente malentendida por muchos. Somos rebeldes porque no le hacemos caso a nuestros padres cuando nos dicen que no metamos el dedo en el tomacorriente y somos rebeldes porque no queremos levantarnos cuando suena la alarma cada mañana.
Cuando la palabra "NO" te reta a querer saber más o conocer el por qué de las cosas es cuando la rebeldía toma este giro irreverente hacia la creación, hacia la innovación, hacia hacer las cosas de una forma nueva que logre satisfacer tu sed de querer saberlo todo. No estoy seguro si es algo innato o si vamos adquiriendo ese instinto curioso durante nuestra vida, pero la sensación que se siente es como de un momento a otro encontrarte parado en un campo lleno de gente donde la mayoría están echados sobre el piso.
Cuando somos jóvenes queremos cambiar el mundo, años después solo queremos vivir y ser felices (y el resto del mundo pasa a segundo plano), este comportamiento es falsamente asociado a la madurez, cuando lo que realmente sucede es corrupción.
¿Corrupción?
Sí, vivimos rodeados de personas, de comunidades, de amigos (buenos y malos), de políticos, de países... y tenemos dos opciones, o preparamos nuestra maleta y nos vamos a una montaña lejana (sin internet) como ermitaños de la antigüedad, o preparamos nuestra mente y cuerpo para interactuar con personas todos los días de nuestra vida. Obviamente no podría imaginar a alguien resistir un año entero por su cuenta, rodeado de amigos imaginarios, investigando todo lo que pueda sin interrupciones, es un caso muy fuera de lo normal. Lo real -que vemos día a día- es que no podemos evitar vivir en sociedad, necesitamos individuos cerca para poder considerarnos individuos nosotros mismos.
El lado negativo de vivir en comunidad es estar expuesto a todo tipo de contagio mental e influencias corruptoras de la educación. He conocido a muchas personas que, como yo en algún momento, se han sentido incomprendidos, la oveja negra del rebaño, y han sentido esa frustración de tener que pretender o intentar ser normal, dejar de creer que es posible cambiar el mundo. Este es el detestable punto de quiebre en el que se pierden ideas brillantes y las personas que una vez estaban llenas de pasión y energía se dejaron corromper por su entorno, y finalmente hallaron bienestar en la normalidad.
No tengamos miedo a innovar, a ser diferentes, a enfrentar el cambio y abrigar el riesgo. Todo cambio genera progreso, pero tienes que estar del lado correcto. Sir Ken Robinson, en su libro "El Elemento, encontrar tu pasión lo cambia todo" explica este tema a fondo y expone que necesitamos encontrar nuestro rebaño para poder ganar confianza e impulsar el cambio.
Crear es reconocer que somos rebeldes, que hacemos las cosas distintas, que no nos conformamos con lo que nos dicen o con lo que leemos, crear es innovar desde nuestro corazón (un concepto idealista) y desde nuestra mente (aplicando inteligencia social).
Crea, innova, inventa, no tengas miedo de cometer errores o de quedar en "vergüenza", sé espontáneo, ayuda a ayudar. No tengas miedo de cometer locuras positivas, ten miedo de sentarte todos los días frente a ese aparato con control remoto que te quita el poder de crear.
Energía
Estos días venía meditando sobre nuestra actitud ante circunstancias retantes.
Todo entra por los ojos, consejos irresistibles para vender mejor.
Interesantes artículos que narran experiencias y momentos singulares.
Porque vivimos rodeados de nuestro futuro y el de nuestros hijos.
Artículos que nos dan la melodía y el ritmo que rom.pe.
Trabajar para ti mismo da muchos frutos buenos, consejos esenciales.
El cuerpo es un templo, cuídalo y dale el alimento correcto.